Vickie

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Los extravíos de un corazón enamorado...

Extravios amorosos

Adolece mi alma de extravíos amorosos buscando en laberintos sin salida la liberación porque entre el tenerte y ansiar tenert...

lunes, 14 de marzo de 2011

La Cabaña (Relato)

La Cabaña


Perdida en los senderos del olvido, tanto tiempo recorridos, se encuentra La Cabaña. He vuelto a ella, siento el crujir que hacen mis pasos al subir cada escalón abandonado, busco la llave donde siempre la dejábamos y la he encuentro, donde solo tu y yo sabíamos estaba, ahí en ese hueco de la pared, que es imperceptible para otros ojos, menos para los de nosotros, siento estremecer mi corazón al recordar tantas cosas vividas en este lugar. Todo está lleno de polvo y telarañas, la puerta ruge al abrirla, el sonido es como un lamento… miro alrededor, ahí está tu sillón preferido en donde tantas veces te importunaba con mis abrazos y mis besos mientras tu leías muy interesado algún libro que llevaste a nuestro lugar de amor.


Observo la chimenea, ¿Cuántas veces no hicimos el amor ante las llamas que nos daban calor? ¿Cuántas veces únicamente nos sentamos uno al lado del otro para platicar de nuestra vida? Y ¿Cuántas veces no volvimos una y otra vez después de una pelea y nos reconciliamos ante ella? ¿Cuántos mensajes no nos dejamos encima de esa repisa?... Camino hacia allá y encuentro uno de tus últimos mensajes de amor:
¨Ven a mi cuando lo necesites, porque siempre, siempre, estarás en mi vida. Cuídate mucho amor ¨. No puedo evitar que las lágrimas me acompañen en este momento, porque puedo percibir la grandeza de tu amor hasta el final de lo nuestro.


¡ Que días aquellos cuando decidimos adquirir La Cabaña !, necesitábamos tanto un sitio sólo de nosotros para encontrarnos!, ambos éramos ajenos en esta vida, no podíamos gritar nuestro amor a los cuatro vientos. Tú me dijiste que probablemente ambos necesitábamos un lugar como este, alejado, recóndito, rodeado de naturaleza y de cielos estrellados, donde pudiésemos inventarnos una vida nueva, donde pudiésemos llegar cuando el tiempo, la vida y nuestros compromisos lo permitieran, donde nos citábamos o coincidíamos, o en otras ocasiones sin encontrarnos, llegabas tu y te ibas dejándome una nota de que habías estado o lo mismo yo. Ese lugar a donde íbamos para relajarnos, donde cada uno lloró en su momento, muchas veces me tocó llegar y sentarme en ese sillón que ahora veo ante mí y llorar una y otra vez por muchas cosas, pero me consolaba saber que tú habías estado ahí y que me habías dejado tu presencia, tu amor y tus buenos deseos. Otras ocasiones lloré por ti, por tantas despedidas y regresadas, las rupturas y adioses que enfrentamos, me juraba no volver a La Cabaña pero algo me hacía regresar la mayoría de las veces y es que… ahora que lo pienso, este lugar me daba fortaleza para seguir adelante, quizás el tenerlo era un regalo de Dios por estar cerca de la naturaleza y saberme un ser pequeño ante la Creación.


Es un lugar lleno de vegetación, hay más cabañas escondidas entre los árboles, pero la nuestra es la más bonita, aunque hoy enfrenta los vestigios de obvio abandono por sus dueños. Hay un río cerca y se oye el murmullo del agua correr, en los días de verano nos gustaba ir a comer a su orilla y volver ya oscureciendo, mientras tu tarareabas Mediterráneo de Serrat y abrazabas aquellos viejos robles centenarios que están al borde de ese río que baja de la montaña invitándome a que yo lo hiciera también, me decías que ellos escuchaban lo que uno quisiera decirles y que si uno acercaba mas el oído a su corteza, podría escuchar la savia correr por sus venas internas… ¡ah, como disfrutabas hacerlo !


Nuestra cabaña era calientita en invierno y fresca en verano... tiene grandes ventanas por donde entra el aire por las tardes primaverales trayendo el olor de los bosques cercanos, el canto de los pájaros, el perfume de las flores silvestres... por donde entran gotas de lluvia fresca o los rayos tibios del sol..., el olor a aire puro, fresco, olor a hierba mojada por la brisa de la madrugada... luego ver el amanecer y el atardecer... mágicos colores inundan el cielo... las nubes rondan, se despejan, vuelven y hacen figuras danzando.... y en la noche, llegaban luciérnagas a iluminar nuestro amor. En invierno esas ventanas se cierran y no dejan entrar el frío, prendíamos nuestra chimenea y tú y yo nos sentábamos muy juntitos con una manta sobre nosotros, entonces yo te acariciaba debajo de ella, no podía estar cerca de tí sin estarte acariciando, sin besarte y viéndote tan cerquita mío era inevitable que te deseara.... ¿cómo querías que no lo hiciera si te esperé tanto que cada minuto de la vida se me hacía tan corto para tenerte?...


Nuestra cabaña tiene una estufa donde yo intentaba cocinar tus platillos favoritos, teníamos sólo lo necesario, no faltaba desde luego el café porque soy adicta a él y tu vino tinto en el servibar, ¿cómo olvidar que sólo contigo llegué a embriagarme?, insistías algunas veces en que me tomara una copa contigo para brindar por nuestro amor y de ahí seguían las demás, yo sentía que el vino recorría mis venas, me relajaba y entonces sentía la fuerza de tu cuerpo, tu energía, tu calor, tu experiencia… ¡ me excitabas tanto!, me sentía en esos momentos en tu dominio sin poder escapar de ti, de ese magnetismo, de esa fascinación que sabías ejercer sobre mí. Muchas veces me pregunté ¿qué me habías dado? ¿qué extraño poder hacía que me subyugaras con tus encantos¨?


No olvido tantas veces que hicimos el amor con las ventanas abiertas en el verano hasta la alborada. Me emocionaba estar acostada junto a ti, dormir a tu lado abrazada a ti, sentir tu arrullo con tus manos acariciándome y despertar contigo con esas palabras tiernas tan tuyas: ¨te amo bruja, nunca te dejaré¨. Siempre dormíamos desnudos, nos gustaba contemplarnos palmo a palmo, me gustaba el contraste de mi piel morena con la tuya tan blanca, a pesar de tu madurez conservabas un hermoso cuerpo que no se llevó la juventud y tú me decías que te gustaba mi belleza exótica. Nuestra complicidad era tan completa con la naturaleza alrededor que disfrutábamos todo, hacíamos el amor en La cabaña y en los alrededores, en la hierba o bajo un árbol, con ese colorido tan bello que nos rodeaba.

Pasamos momentos inolvidables, rodeados de la naturaleza, de las cosas sencillas de la vida, nos gozábamos, nos reíamos de simpladas, platicábamos de una y mil cosas, nos enriquecíamos mutuamente de conocimientos, de nuestra propia historia, de los planes juntos, yo era inmensamente feliz cuando estaba contigo, en esos momentos me sentía protegida por un hombre que me amaba tal cual soy.


Aún recuerdo aquella vez que te tardaste en llegar a nuestro encuentro, ese fin de semana robado a la vida había llegado yo con mucha anticipación y nomas fue entrar a nuestro rinconcito que empezó a llover a cántaros, pasaron las horas y tú no llegabas, pensé que algo te había pasado, no teníamos comunicación pues aquí no llegan señales de ningún aparato de telefonía. Ya cayendo la noche te oí llegar, habías caminado mucho pues tu carro se averió y tuviste que dejarlo a la orilla del camino, venías empapado, te quité tu ropa mojada, te envolví en una manta y te preparé un té caliente. Titiritabas de frío, te encendí la chimenea y después te dí calor también de mi cuerpo, poco a poco te quedaste dormido en mis piernas y yo pude observar mucho tiempo tu rostro apacible. Tenías arrugas marcadas en él, ¡ Dios ! pero eres tan atractivo que esas arrugas pasaban desapercibidas y al contrario, te hacen mas interesante. Veía tus parpados moverse perceptiblemente, vi tu cabello cano, toque tu pecho, pase mis dedos por tus labios, te sentía tan vulnerable ahí en mi regazo. Estabas desnudo bajo esa manta, te imaginé de bebé:
desnudos llegamos, desnudos nos vamos. Son esos instantes en que uno se siente parte de otra persona, sentir el palpitar de su corazón en las manos, la respiración sobre el seno, la calidez de su cuerpo que envuelve todo... Amor ¡ cuanto te he amado!


Ahora observo nuestra habitación, aún está nuestra cama ahí, me llega la emoción al recordar las noches que pasamos juntos en invierno, con cobertores calientitos y almohadas relajantes, las veces que tú me esperabas acostado esperando a que yo terminara de escribir o de desmaquillarme. Siempre me decías que me preferías sin maquillaje, que yo era bella para ti así al natural y sin peinarme, pero también entendías mi vanidad femenina y me dejabas ser yo misma, así que paciente esperabas a que yo llegara contigo y hacíamos el amor antes de dormir. Después yo me ponía de espalda a ti y tu acercabas tu pecho, me abrazabas y me dabas tu calor, estabas pendiente de mí durante la noche cuidando de que no me destapara porque soy muy friolenta.

¡ Cuántas vivencias en un solo lugar! ¡Cuantos recuerdos! ¡Cuantos días robados a nuestro destino! ¡Cuantos instantes regalados por la vida!... Ahora es invierno y no se si es por ello que siento helada La Cabaña o es por la frialdad con que la hemos olvidado. Camino lentamente revisando, reviviendo, rememorando, encuentro los cds de Serrat y de Alberto Cortez, esos que escuchábamos juntos y oigo esa canción ¨En un rincón del alma¨ , también ¨Víveme¨ de Laura Pausini, la primer canción que te dediqué y que me dijiste haber escuchado ¡mas de treinta veces!... entonces tropiezo con algo… ¡ nuestras notas dejadas en La Cabaña cuando no nos encontrábamos uno al otro!, están revueltas, unas con fechas, otras sin ellas, son mudas testigos de los momentos de nuestra relación, de los altibajos, de los momentos culmen, del romance, de las despedidas, de los reencuentros…


¨Ayer fue un dia muy especial para mi, diría que ha sido un día inolvidable. Estás permanentemente en mi corazón y en mis sentidos. Nunca me he sentido tan vulnerable, porque siento que te pertenezco enteramente, que soy todo tuyo, que te amo inmensamente.¨


¨ Hermoso: Estoy aquí en nuestra cabaña y aún siento el olor, las palabras dichas, las caricias entregadas, aun huelo a tí... a tus besos, a tu pasión...¨


¨Bruja: Estoy en la Cabaña y también estás tu, que pasaste a formar parte de ese mundo íntimo que tanto quiero. Estoy aturdido de felicidad, has cambiado mi vida, me has iluminado anegado de agua viva mis sentidos, siempre estarás en mi corazón¨


¨Vine a la Cabaña pero no estabas, de todas formas encendí la chimenea, porque ya hace frio. Te dejo la llave en el hueco de la pared que ya conoces, Te quiero, bruja.¨


¨Hermoso: Bueno yo puedo decirte que llegue a nuestra cabaña y aún sentí el calorcito que dejaste, no precisamente de la chimenea, sino de tí mi amor... tu pasión, tu deseo, tu esencia, rondaba cada rinconcito y pude sentirme acompañada por tí. Te amo mi amor, siempre estás conmigo, en mi pensamiento, en mi corazón, en mi intimidad...¨


¨Te amo mi hermoso, vine otra vez por aqui para ver si te encontraba... me dormí un ratito en nuestra cama, sentí tu presencia bajo esos cobertores calientitos y soñé contigo...¨


¨Yo también visité la cabaña y estuve esperándote, entiendo que es una hora muy díficil para ti. El fin de semana nos vemos ¿ de acuerdo? Te amo, bruja¨


¨Te quiero mucho, no quiero pensar que un día te irás de aquí, de mi mundo... por favor dime que mientras podamos, mientras tengamos vida y salud, siempre sabremos uno del otro... necesito que me lo digas.¨


¨Te he buscado en nuestros rincones, en la cabaña y no te he encontrado. dime que estas bien. te amo y te deseo. Tu niña bonita¨


¨Te amo tanto que no sabré nunca como expresarlo de forma que tú lo comprendas mi niña¨


¨Hola mi amor, mi pasión, mi deseo, mi delirio, mi remanso, mi hombre, mi todo... pues como ves? Vine a nuestro lugar porque necesitaba hacerlo, sentir un poco de ti¨


¨Te quiero mucho bruja, a ver si te veo algún día en la cabaña, ya me dirás cuando. Inmensamente tuyo¨
¨Mi amor por ti está intacto, te seguiré queriendo siempre, pero por favor, concédeme una pequeña tregua para que piense con calma que determinación tomar. Quiero mirarte a los ojos y decirte que nunca te engañaré, creo que me conoces lo suficiente para saber que es así.¨


Por favor, no me cierres nunca este lugar, porque quiero volver a ti, necesito volver a ti, porque nunca nos hemos dejado, y nunca nos dejaremos.¨


¨Ayer volví de nuevo a pregunguntarle a la luna donde te encontrabas. Y esta mañana, paseando entre la niebla de los alrededores de nuestra Cabaña, creí oir tu voz entre los árboles, pero no eran tus palabras. Me encuentro confundido, desorientado.¨


¨No se cuanto tiempo venga más a nuestro nido de amor... nuestro espacio... aquí lloro y te percibo... aqui hay tantos recuerdos, tantas vivencias, tanta pasión, que a veces te siento que estas aquí a mi lado. Me siento una bruja sin embrujar¨


¨Hola supongo que ayer te habrás dado cuenta de la fragilidad del tejido de nuestra relación. Permaneceré alejado de la cabaña, ha sido una decisión meditada¨


¨ No entiendo hasta que punto has meditado esa decisión, en horas? en un dia?... crees que lo nuestro mereció una decisión así? Me has alejado de un portazo de tu vida , por mi parte no pienso regresar nunca mas a La Cabaña¨


¨He vuelto a La Cabaña, déjame desahogarme en este rinconcito especial, es nuestra casita de la cual tu me dejaste la llave y yo puedo venir aquí cuando me sienta triste como ahora, sentir tu presencia, tu calor, tus palabras, tu amor, ese que un día me prometiste. No sientas lástima por mí simplemente dame tiempo para aprender a seguir mi camino sin ti y cuando esté lista dejaré la llave bajo esos árboles para no volver jamás¨


¨Se siente la intuición, las ansias y no pude evitar venir a La Cabaña, esta tarde a las 6 ½ te espero mi niña¨


¨Este fin de semana permaneceré para ti desde La Cabaña, he venido y es como si me estuvieses acariciando mi piel, mirándome a los ojos, sonriéndome con esa boca que tantas veces he besado, enredado en tu cabello perfumado¨


¨Espero que la próxima semana podamos encontrarnos algún día en La Cabaña, te amo bruja¨


¨Bruja: No se si algún día volverás a La Cabaña, aunque pienso que ambos compartimos esa querencia a este pequeño refugio común, por tanto espero que algún día te acerques por aquí y leas este mensaje¨


¨Creo que te ocurre lo mismo que a mi, cada vez que vuelvo a este lugar, la magia y el embrujo del entorno me desorienta, me hace más vulnerable, más soñador, menos dueño de mis actos, pero más feliz. Hasta siempre¨


¨Los días al inicio de nuestra despedida fue no volver por aquí, despues pensé que tu me pedirías volver y durante muchos días estuve viniendo a La Cabaña con resultados negativos, despues perdí toda esperanza, me sentí desilusionada… ¨


¨Vuelvo a La Cabaña, aqui me siento mas cómodo, mas sosegado, porque este espacio fue de los dos, para vivir en intimidad esos momentos mágicos que nos hemos dado mutuamente.¨


¨Te preguntaras que hago en La Cabaña, pues como ves? aún tengo la llave y quise venir porque quiero saber si escribiéndote en este lugar puedo obtener alguna respuesta tuya que me diga que estés bien, eso es lo único que quiero saber y te prometo nunca más volver a molestarte¨

He leído tu última nota… ¿cuánto tiempo ha pasado ya?... no importa para mí cuantificarlo, porque lo nuestro fue sin tiempos ni horarios, sólo le robamos instantes a la vida, instantes que por el amor que nos entregamos pesan mas que las horas, que las días, los meses o los años. Está oscureciendo, se oye silbar el viento helado de invierno, es hora de irme ya, han anunciado tormenta de nieve este fin de semana, si por lo menos supiera que vendrías no me importaría quedarme. Dejo las cosas tal como estaban, camino hacia la puerta y recuerdo cuando antes corría hacia ella cuando sabía que tú estarías por llegar, cuando escuchaba tus inconfundibles pasos y tu voz llamarme… la abro con ciertos nervios… no hay nadie a la puerta, me lo suponía pero como dicen… la esperanza es lo último que muere.


Hace frío, me llevo tu bufanda de cuadros, aún tiene tu perfume, tu esencia, tu recuerdo, cierro la puerta, esta vez no te dejé alguna nota, quizás nunca sepas que he vuelto, dejo la llave donde tú sabes que está, camino y piso las hojarascas de colores aún otoñales, me voy por ese sendero y volteo por última vez... sí ahí está, ahí se queda perdida entre el bosque… La Cabaña, muda testigo de lo nuestro y aún resuena en mí lo que me dijiste la primera vez:
¨Siento en tu alma, los pétalos del almendro, lloviendo blancos".


Vicky E.Durán

Relato imaginario

Dic.2009

5 comentarios:

GUADALUNA dijo...

BELLA QUE BARBARA ,WOW!! ES UN RELATO MUY HERMOSO ME HAS DEJADO MUY EMOTIVA,NOSTALGICA? AMIGA,AUNQUE TU RELATO SEA IMAGINARIO,ME LLEVASTE A RECORDAR UN LUGAR IMAGINARIO TAMBIEN QUE TENGO EN ALGUN RINCONCITO DE MI CORAZON AL CAL HE LLAMADO EL OCASO QUE PRECEDE....ME DEJASTE TRISTONA Y MELANCOLICA JAJAJAJA PERO ERES GENIAL UNA ESCRITORA QUE ADMIRO Y UNA POETISA MUY SENSITIVA,TE AMOUUUUUUUUUUUU LO SABES.

ARAMIS dijo...

hola VICKY aqui pasando por este tu relato imaginario tan realista en su contexto ya que guarda tanta belleza en trama y siempre tratandose del amor de nuna pareja que se entrega en si misma a los remolinos del amor y deseo.
cabe decir que la creatividad que tienes es inlimitada por eso eres gran escritora aqui, alla y en todas partes.


te felicito y te admiro te saludo.

un mar de sentimientos.

Adolfo Payés dijo...

Que lindo.. sabes que visitarte siempre es maravilloso amiga.. Un beso con el cariño y respeto de siempre.. la admiración que se te tiene es grande amiga..




Un abrazo
Saludos fraternos..

munekitarika dijo...

HI MI VICKY:
Fui viajando a tu paso x toda la historia me encanto xk amo las cabanas y esta historia de amor es especial, bella FELICIDADES!.
DTBM
MUNE!.
p.s. disculpa k tardo en venir a tu casita pero siempre les llevo n mi!. :)

Francisco Javier dijo...

Uy que entradita amiga, te superaste tela, hacia ya tiempo no te visitaba, me gusto mucho tu entrada, que tengas una bella semana, abracitos.