Vickie

Vickie

Los extravíos de un corazón enamorado...

Extravios amorosos

Adolece mi alma de extravíos amorosos buscando en laberintos sin salida la liberación porque entre el tenerte y ansiar tenert...

domingo, 6 de junio de 2010

Madrugada en San Carlos


Madrugada hermosa, diáfana
murmullo de las olas del mar,
nubes oscuras, luz de luna plateada
ambiente mágico por doquier
exaltada estaba mi alma y no pude más…
caminé descalza sintiendo la tibieza tropical de la arena
el perfume nocturnal invadía cada paso,
y así, como esperando todo y nada a la vez,
desafiante e ilusionada, caminaba, caminaba…
entonces te ví, estabas acostado en la playa,
yo lo sabía, ¡Tú ! hermoso hombre me esperabas.

Me miraste con una dulzura infinita,
como nunca nadie antes me había mirado,
sentí como yo me metía dentro de ti,
de tu alma, de tu corazón y de tus sentidos…
y Yo me sentí ya a merced de tus encantos,
supe que en todo mi ser te habías metido,
no puse resistencia, porque en ese instante
ya tenía la certeza de que eras dueño de mí
y así bajo la luz de esa luna hermosa
sellamos nuestro amor para siempre,
no hubo sortijas, ni lazos, ni arras, ni invitados
sólo el mar, la luna, la arena mudos testigos
de dos locos enamorados…

Te besé y te entregué mi vida entera,
quise perderme contigo pues nada mas importaba,
me respondiste apasionado, te asiste a mí como un naufrago,
como alguien que esperaba que alguien lo salvase
de una vida llena de rutina, tristezas y agonías…
Yo deseaba sentirme viva, amada, deseada, comprendida…
encontrar a alguien que de verdad me amase,
alguien para quien yo fuese importante…
ambos nos acariciamos con amor, con ternura,
sintiendo como un bálsamo que se nos ofrecía esa madrugada,
saboreamos el placer, la pasión, la misma locura…

Ofrendándonos nuestros cuerpos desnudos,
sintiendo como el mar nos sumergía con su arrullo,
tendidos frenéticamente en esa tibia arena
te besaba tu cuerpo tostado por el sol
y tu me acariciabas mi piel morena
dominados totalmente por la pasión.
El mar al unísono de ese amor candente,
enviaba olas bravas que llegaron a nuestros pies,
y tu y yo perdidos en ese paraíso ardiente
sólo pensábamos en amarnos, amarnos eternamente.

Ante tí yo supe que estaba irremediablemente perdida,
sólo quería que me poseyeras, que me hicieras tuya,
que me hicieras gritar de placer, te regalaba mi vida.
Tu y yo enloquecidos amándonos
sentí como tu esencia se metía en cada poro de mi piel,
y tu mirada penetraba en mis ojos, al tiempo que me poseías
y así sumergida totalmente en ti, me perdí contigo,
me llevaste al paraíso mismo… donde todo es miel…
te regalé mi tesoro que siempre llevé conmigo.

Me fusioné contigo, de tal forma
que no sabía quien eras tu y quien era yo…
nuestros cuerpos uno solo, mezclados… en órbita total
y el mar… bello mar, con su tibieza nos cobijó…
te sentí cual Poseidón que reinaba los mares
y yo una sirena que cantaba melodías celestiales…
Y en ese momento supe algo inevitable:
que eras tu al que siempre esperé,
Tú mi hermoso, a quien podía mi amor confiarle,
que ya no podía ser de nadie más mas que de ti,
supe que te amaba con un amor que duele
que pierde, que arrebata y que enloquece…

Un amor irrepetible, el único, el ideal…
esa fue mi madrugada, la que repito en mi sueños…
la que añoro y la que constante revivo
la que quedó varada en ese mar…
en ese verano que ya se ha ido…
***
Julio 2007
San Carlos, Sonora.

3 comentarios:

Dora Forletti dijo...

Precioso poema Vivky.
Hay amores que nunca se olvidan y permaneces en nuestro ser para toda la vida.
Besitos y bendiciones, amiha linda.
AZUL

PENTROVA dijo...

Bella,lo he leido en otras ocaciones y sin embargo siempre me remonta mmm lejos lejos....
tiene un aire de nostalgia, pasión, y añoranza unicos,el amor el verdadero nunca se olvida...

catalinaladivina dijo...

Amarse así es vivir en plenitud.Sabes describir deliciosamente ese momento para ti inolvidable,que me transportó de tal manera como si yo misma fuese la sirena de tu poema.¡Gracias Vickie!¡Genial lo tuyo!